El propietario medio conoce la fianza y ha oído hablar del seguro de impago. La hucha es nueva, así que conviene explicarla en su idioma.
El guion
- El problema: "La fianza es un mes. Si el inquilino deja de pagar, se queda corta."
- La idea: "Con RentaHucha, el inquilino aporta cada mes un pequeño porcentaje a una hucha a su nombre."
- Lo que gana el propietario: "Si hay impago, el saldo de esa hucha pasa a ti."
- Por qué el inquilino paga mejor: "Si cumple, recupera su hucha con un bonus. Tiene algo que perder."
- Lo que no es: "No es un seguro. Si quieres, puedes contratar uno aparte."
Con números
| Renta | Aportación (4 %) | Hucha al año | A los dos años |
|---|---|---|---|
| 700 € | 28 € | 336 € | 672 € |
| 850 € | 34 € | 408 € | 816 € |
| 1.100 € | 44 € | 528 € | 1.056 € |
Es un ejemplo orientativo. En vivienda habitual, la garantía adicional más la hucha no pueden pasar de dos mensualidades.
Las tres objeciones habituales
- "Es poco dinero": crece cada mes y se suma a la fianza. Y su efecto principal es que el inquilino tiene un incentivo para pagar.
- "¿Quién guarda el dinero?": una entidad de pago autorizada, en una cuenta a nombre del inquilino.
- "¿Y si quiero más protección?": puede contratar un seguro de impago por su cuenta. Son compatibles.
Más argumentos en cómo ofrecer protección frente a impagos sin vender seguros.
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