- Inflar la valoración para ganar el encargo. El piso no se alquila, el propietario se frustra y te deja.
- No revisar el precio a los 15 días. Cada semana sin interés es renta perdida para tu cliente.
- Ignorar la zona tensionada. Publicar por encima del límite te expone a problemas.
- Valorar sin comparables reales. El propietario confía más en los datos que en la intuición.
- No explicar el coste de esperar. Un mes vacío suele pesar más que una pequeña rebaja.
La alternativa honesta
Valoración con datos, precio de salida con una fecha de revisión pactada y seguimiento semanal. Más en cómo hacer una valoración que convence.
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