Un tropiezo financiero no debería cerrarte para siempre la puerta de un alquiler, pero sí lo complica. Así puedes mejorar tus opciones.
1. Conoce tu situación
Pide información a los ficheros de solvencia para saber si apareces y por qué. Si un dato es incorrecto, puedes pedir su rectificación.
2. Ordena tus deudas
Un plan de pagos acordado con el acreedor, aunque sea pequeño, es una señal de responsabilidad que puedes enseñar.
3. Compensa con garantías (dentro de la ley)
- Un aval de un familiar o una entidad.
- Una garantía adicional al firmar, hasta el límite legal de dos mensualidades en vivienda habitual.
- Domiciliación de la renta en la misma cuenta donde cobras.
4. Empieza por algo asequible
Un piso o una habitación muy por debajo de tu límite de ingresos te da credibilidad y tiempo para reconstruir tu historial.
5. Construye historial nuevo
Cada mes que pagas a tiempo cuenta. Con el pasaporte de inquilino de RentaHucha, ese historial queda verificado y te acompaña al siguiente piso.
Sé transparente
Explicar tu situación con datos genera más confianza que esconderla.
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